Moonshot AI, el laboratorio chino detras de los modelos Kimi, planea según se informa abrir en agosto una última ronda de financiación previa a su IPO con una valoración pre-money de hasta 50.000 millones de dólares. Seria el último capital externo que capta antes de salir a bolsa, y se espera que busque cotizar en Hong Kong en aproximadamente seis meses, posiblemente antes de que termine el ano.

Lo que llama la atención es la cifra. La ronda que Moonshot está cerrando ahora la valora en 31.500 millones de dólares. Un salto a hasta 50.000 millones en la próxima ronda supondria casi duplicar la valoración de la compañía en cuestión de semanas, el tipo de revaluación que antes tardaba años y que ahora ocurre en el espacio de un sólo ciclo de producto.

Ese producto es Kimi K3. Lanzado la semana pasada como un sistema de 2,8 billones de parámetros, es el mayor modelo abierto jamás publicado, alrededor de un 75 por ciento más grande que el anterior poseedor del record, y en cuestión de días se convirtio en el modelo más comentado del mundo. Las cifras del negocio se movieron con el. Los ingresos recurrentes anuales de Moonshot alcanzaron los 300 millones de dólares en junio, frente a los 200 millones de abril, y los ingresos diarios se multiplicaron al menos por seis tras el lanzamiento de K3.

La misma demanda que impulsa la valoración es también su limitación más evidente. Kimi K3 tenso la capacidad de cómputo de Moonshot de forma tan severa que la compañía tuvo que suspender las nuevas suscripciones de consumidores días después del lanzamiento, reabriendolas sólo por lotes a medida que añade hardware. A un inversor previo a la IPO se le pide poner precio a una compañía cuyo producto es al mismo tiempo el más demandado y el más limitado por la oferta de su categoría.

La ronda es el broche financiero de la historia de la semana. Un laboratorio chino lanzó el mayor modelo abierto del mundo, vio como la demanda superaba a sus servidores y ahora convierte ese impulso en una valoración que se acerca al nivel de las mayores compañías de IA privadas, con un calendario medido frente a una salida a bolsa en Hong Kong y no frente a un algún día lejano. Que los 50.000 millones se mantengan dependera de los inversores independientes, pero la trayectoria del lanzamiento a la crisis de capacidad y a la ronda previa a la IPO se ha desarrollado en menos de dos semanas.