El laboratorio de investigacion fundamental de Meta, FAIR, ha publicado Brain2Qwerty v2, un sistema que lee oraciones completas escritas a partir de la actividad cerebral sin ninguna cirugia. En lugar de los electrodos implantados que usan las interfaces cerebro computadora invasivas, se apoya en la magnetoencefalografia, o MEG, un escaner que mide los diminutos campos magneticos producidos por la actividad neuronal desde fuera del craneo. Un participante se sienta en la maquina con forma de casco y escribe, y un modelo de AI de extremo a extremo reconstruye la oracion que estaba escribiendo solo a partir de las senales cerebrales en bruto.
El resultado destacado es un avance real para el lado no invasivo de este campo. En nueve participantes, el sistema alcanzo una tasa media de error por palabra de alrededor del 39 por ciento, con el mejor participante en el 22 por ciento, y aproximadamente un 47 por ciento de las oraciones se decodificaron a una palabra del objetivo. Meta plantea las mismas cifras como alrededor de un 61 por ciento de precision por palabra, en comparacion con algo mas cercano al 8 por ciento de los enfoques no invasivos anteriores. Sea como sea que se exprese, pasar del 8 por ciento a los sesenta y pico bajos es la diferencia entre una tecnica que apenas funciona y una que funciona lo bastante a menudo como para estudiarla en serio.
Las salvedades son grandes y Meta no las esconde. Una tasa media de error por palabra del 39 por ciento significa que mas de una de cada tres palabras sigue siendo incorrecta, lo cual no es ni de lejos lo bastante fiable para componer texto real. El hardware es el obstaculo mayor: un escaner MEG es una maquina grande y costosa que requiere una sala blindada y pertenece a un laboratorio de neurociencia, no a un hogar ni a una oficina. Y las necesidades de datos son elevadas. El modelo se entreno con unas 22.000 oraciones recogidas de solo nueve voluntarios, cada uno de los cuales paso unas diez horas sentado en el escaner mientras escribia, lo cual es mucho esfuerzo para ensenarle a un sistema la caligrafia neuronal de una sola persona.
Vale la pena ser claros sobre para que sirve esto, porque la expresion cerebro a texto invita a la ciencia ficcion. Meta afirma con claridad que la investigacion busca ayudar a personas que han perdido la capacidad de comunicarse, por ejemplo tras una lesion cerebral o un accidente cerebrovascular, y que no esta construyendo un producto que permita a personas sanas escribir correos con la mente. Dado el tamano del escaner y la tasa de error, ese encuadre no es modestia, es exactitud. Cualquiera que imagine un teclado de pensamiento portatil en el futuro cercano esta leyendo mucho mas alla de lo que muestra el trabajo.
La razon por la que sigue importando es el umbral que se esta cruzando, y la pregunta que plantea en voz baja. Durante anos, el cerebro a texto no invasivo fue lo bastante inexacto como para ser una curiosidad, el tipo de demostracion que impresionaba en una nota de prensa y se derrumbaba bajo escrutinio. Llegar al punto en que aproximadamente la mitad de las oraciones quedan a una palabra del objetivo dice que el metodo subyacente ya no es desesperanzado, solo poco practico, y los problemas poco practicos suelen ceder ante mejores modelos y mas datos de una manera que los desesperanzados no lo hacen. Esa es tambien la parte que conviene observar con atencion. Una maquina que puede reconstruir lenguaje a partir de la actividad cerebral, aunque sea lenta e imperfectamente y solo en un laboratorio, es el extremo temprano de una capacidad que con el tiempo necesitara reglas claras sobre el consentimiento y la privacidad mental. Por ahora el tamano del escaner es su propia salvaguarda. El hecho interesante y un poco incomodo es que la precision, hasta hace poco la parte dificil, esta empezando a ceder.
