Una nueva encuesta del Pew Research Center revela que solo el 16 por ciento de los estadounidenses cree que la IA tendra un impacto positivo en la sociedad durante los proximos 20 anos, mientras que cerca del 40 por ciento espera que el impacto sea negativo. El hallazgo llega en una semana repleta de anuncios sobre lo que la IA puede hacer, y es un recordatorio contundente de que el publico no esta convencido.
La cifra principal se asienta sobre una desconfianza mas profunda hacia las instituciones que construyen y supervisan la tecnologia. Segun el sondeo, el 67 por ciento de los estadounidenses no cree que el gobierno de EE.UU. vaya a hacer nada para regular la IA de forma significativa, y el 59 por ciento no confia en que las empresas la desarrollen de manera segura. La mayoria de la gente ya usa herramientas de IA en su vida diaria y, aun asi, mantiene opiniones que van de neutrales a negativas sobre hacia donde se dirige todo esto, una brecha cada vez mayor entre la adopcion y el entusiasmo.
El corte generacional es la parte que deberia hacer reflexionar a la industria. Los menores de 30 anos, que figuran entre los usuarios mas intensivos de estas herramientas, expresan los sentimientos mas negativos de cualquier grupo de edad. Usar la IA todos los dias, resulta, no es lo mismo que confiar en ella, y la generacion que ha crecido con la tecnologia es la menos convencida.
El contraste con los demas titulares de la semana es dificil de pasar por alto. La encuesta llega en los mismos dias en que una IA igualo a los medicos de atencion primaria en el manejo de enfermedades en un estudio de Nature, y en que otra ayudo a mejorar una reaccion quimica real, el tipo de resultados que encabezan la promesa de la IA. La distancia entre esas demostraciones y lo que la gente realmente siente es la noticia: la capacidad sube mientras la confianza se mantiene plana o cae, y ambas se distancian.
Esa brecha no es una preocupacion menor. La confianza publica sostiene aquello que la industria mas desea, desde una regulacion ligera hasta los contratos empresariales y una licencia social general para seguir construyendo, y el escepticismo erosiona las tres cosas. Con estadounidenses que desconfian tanto de la supervision gubernamental como de la autorregulacion corporativa, las cifras describen un vacio mas que un respaldo, y hacen eco de hallazgos previos segun los cuales colocar la etiqueta de IA en un producto puede ahuyentar a los mismos clientes que se busca atraer. Las empresas que ganan en los puntajes de referencia podrian estar perdiendo, en silencio, al publico.
